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Mostrando las entradas etiquetadas como JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

Año Platero. Capítulo LII. El pozo

Qué profundo es el pozo y qué profunda es la grandeza de esta palabra que transporta a Juan Ramón Jiménez a un mundo maravilloso. Créditos de la imagen "¡El pozo!... Platero, ¡qué palabra tan honda, tan verdinegra, tan fresca, tan sonora! Parece que es la palabra la que taladra, girando, la tierra oscura, hasta llegar al agua fría. Mira: la higuera adorna y desbarata el brocal. Dentro, al alcance de la mano, ha abierto, entre los ladrillos con verdín, una flor azul de olor penetrante. Una golondrina tiene, más abajo, el nido. Luego, tras un pórtico de sombra yerta, hay un palacio de esmeralda, y un lago, que, al arrojarle una piedra a su quietud, se enfada y gruñe. Y el cielo, al fin. (La noche entra, y la luna se inflama allá en el fondo, adornada de volubles estrellas. ¡Silencio! Por los caminos se ha ido la vida a lo lejos. Por el pozo se escapa el alma a lo hondo. Se ve por él como el otro lado del crepúsculo. Y parece que va a salir de su boca el gigante de la ...

Año Platero. Capítulo VII. El loco

Créditos de la imagen "Vestido de luto, con mi barba nazarena y mi breve sombrero negro, debo cobrar un extraño aspecto cabalgando en la blandura gris de Platero. Cuando, yendo a las viñas, cruzo las últimas calles, blancas de cal con sol, los chiquillos gitanos, aceitosos y peludos, fuera de los harapos verdes, rojos y amarillos, las tensas barrigas tostadas, corren detrás de nosotros, chillando largamente. - ¡El loco! ¡El loco! ¡El loco! ... Delante está el campo, ya verde. Frente al cielo inmenso y puro, de un incendiado añil, mis ojos. - ¡tan lejos de mis oídos!- se abren noblemente, recibiendo en su calma esa placidez sin nombre, esa serenidad armoniosa y divina que vive en el sin fin del horizonte... Y quedan, allá lejos, por las altas eras, unos agudos gritos, velados finalmente, entrecortados, jadeantes, aburridos... - ¡El lo... co! ¡El Lo... co" CAPÍTULO VII. El loco Diccionario TIC: nazarena, aspecto, cabalgar, blandura, aceitoso, har...

Año Platero. Capítulo LXXXVIII. Una tarde de otoño

Con la vuelta al cole, las calles se quedan vacías de vuestra alegría, se quedan solas (SOLEDAD) y Platero y Juan Ramón están aburridos porque en la calle ya no hay niños ni niñas que las llenen de diversión. . Créditos de la imagen "Han pasado las vacaciones y, con las primeras hojas amarillas, los niños han vuelto al colegio. Soledad. El sol de la casa, también con hojas caídas, parece vacío. En la ilusión suenan gritos lejanos y remotas risas... Sobre los rosales, aún con flor, cae la tarde, lentamente. Las lumbres del ocaso prenden las últimas rosas, y el jardín, alzando como una llama de fragancia hacia el incendio del Poniente, huele todo a rosas quemadas. Silencio. Platero, aburrido como yo, no sabe qué hacer. Poco a poco se viene a mí, duda un punto, y, al fin, confiado, pisando seco y duro en los ladrillos, se entra conmigo por la casa..." CAPÍTULO 88: Tarde de octubre Diccionario TIC: soledad, ilusión, remoto, ocaso, fragancia, lumbre ...

Año Platero. Capítulo V. Escalofrío

Créditos de la imagen 'La luna viene con nosotros, grande, redonda, pura. En los prados soñolientos se ven, vagamente, no sé qué cabras negras, entre las zarzamoras... Alguien se esconde, tácito, a nuestro pasar... Sobre el vallado, un almendro inmenso, níveo de flor  y de luna , revuelta la copa con una nube blanca, cobija el camino asaeteado de estrellas de marzo ... Un olor penetrante a naranjas..., humedad y silencio... La cañada de las Brujas... —¡Platero, qué... frío! Platero, no sé si con su miedo o con el mío, trota, entra en el arroyo, pisa la luna y la hace pedazos. Es como si un enjambre de claras rosas de cristal se enredara, queriendo retenerlo, a su trote... Y trota Platero, cuesta arriba, encogida la grupa cual si alguien le fuese a alcanzar, sintiendo ya la tibieza suave, que parece que nunca llega, del pueblo que se acerca...' CAPÍTULO 5. Escalofrío Diccionario Platero TIC soñoliento, vagamente, zarzamoras, tácito, níveo, cobijar, asaeteado,...

Año Platero. Capítulo IV. El eclipse

Créditos de la imagen "Nos metimos las manos en los bolsillos, sin querer, y la frente sintió el fino aleteo de la sombra fresca, igual que cuando se entra en un pinar espeso. Las gallinas se fueron recogiendo en su escalera amparada, una a una. Alrededor, el campo enlutó su verde, cual si el velo morado del altar mayor lo cobijase. Se vio, blanco, el mar lejano, y algunas estrellas lucieron, pálidas. ¡Cómo iban trocando blancura las azoteas! Los que estábamos en ellas nos gritábamos cosas de ingenio mejor o peor, pequeños y oscuros en aquel silencio reducido del eclipse. Mirábamos el sol con todo: con los gemelos de teatro, con el anteojo de larga vista, con una botella, con un cristal ahumado; y desde todas partes: desde el mirador, desde la escalera del corral, desde la ventana del granero, desde la cancela del patio, por sus cristales granas y azules... Al ocultarse el sol que, un momento antes, todo lo hacía dos, tres, cien veces más grande y mejor con sus compli...

Año Platero. Capítulo LXXXII. El pastor

Créditos de la imagen "En la colina, que la hora morada va tornando oscura y medrosa, el pastorcillo, negro contra el verde ocaso de cristal, silba en su pito, bajo el temblor de Venus. Enredadas en las flores, que huelen más y ya no se ven, cuyo aroma las exalta hasta darles forma en la sombra en que están perdidas, tintinean paradas, las esquilas claras y dulces del rebaño, disperso un momento, antes de entrar al pueblo, en el paraje conocido. —Zeñorito, zi eze gurro juera mío... El chiquillo, más moreno y más idílico en la hora dudosa, recogiendo en los ojos rápidos cualquier brillantez del instante, parece uno de aquellos mendiguillos que pintó Bartolomé Esteban*, el buen sevillano. Yo le daría el burro... Pero ¿qué iba yo a hacer sin ti, Platero? La luna, que sube, redonda, sobre la ermita de Montemayor, se ha ido derramando suavemente por el prado, donde aún yerran vagas claridades del día; y el suelo florido parece ahora de ensueño, no sé qué encaje primiti...

Año Platero. Capítulo II. Mariposas blancas

Créditos de la imagen: Pinterest La noche cae, brumosa ya y morada. Vagas claridades  malvas y verdes perduran tras la torre de la iglesia. El camino  sube, lleno de sombras, de cansancio y de anhelo. De pronto, un  hombre oscuro, con una gorra y un pincho, roja un instante la cara  fea por la luz del cigarro, baja a nosotros de una casucha  miserable, perdida entre sacas de carbón. Platero se amedrenta. - ¿Ba argo? - Vea usted... Mariposas blancas... El hombre quiere clavar su pincho de hierro en el seroncillo, y  no lo evito. Abro la alforja y él no ve nada. Y el alimento ideal  pasa, libre y cándido, sin pagar su tributo a los Consumos... Vamos a por las actividades. 1.-Antes de empezar con el capítulo II, pintad la tabla del capítulo 1 del siguiente modo: ¿A qué o a quién se refieren los adjetivos del Capítulo I? ¿Cuántos hay? Platero9 9 Los ojos de Platero (los espejos) 1 Los ojos d...